Para empezar, convendría preguntarnos ¿a qué nos referimos cuando decimos ‘cuento infantil’? Estaréis de acuerdo en que buscar una definición redonda de ‘cuento infantil’ es una tarea difícil. Pero para poder hablar del humor en los cuentos infantiles, intentaremos buscar una lo más abarcadora posible.

Elegir un cuento infantil… con humor e imaginación.

Digamos que el cuento infantil es una narración breve con un argumento claro y sencillo. En un cuento infantil, se plantea un conflicto, se lo desarrolla y se le da un desenlace o resolución. Mejor si son pocos personajes, pero que sean ricos y creíbles, aún cuando sean irreales. Y según a quién vaya orientado, se construyen con argumentos realistas, fantásticos, emotivos, didácticos y hasta místicos, entre otros. El ‘tono’ del cuento también dependerá del argumento. Muchos de estos cuentos contendrán cosas valiosas, pero hay algo que encontrarás, con toda claridad, en algunos de ellos y no en otros: humor.

¿Dónde aparece el humor en los cuentos infantiles?

El humor es una opción al alcance de cualquier autor y cualquier historia. Tanto en un cuento realista, como en uno fantástico, el humor aporta algo nuevo, diferente, sorprendente. En los cuentos infantiles, de la franja de cinco a ocho o nueve años, el humor reside en más en situaciones cómicas, exageradas o inesperadas, que en argumentos estrictamente humorísticos.

¡Oh, el miedo!

Pondré un ejemplo: imaginemos una situación ‘de miedo’. Un hombre ante un león en medio de la sabana africana. ¿Qué podría pasar? Que el león se lo coma: un final trágico. Que el hombre corra y trepe a un árbol: un desenlace inquietante, ¿qué puede pasar después? Pero, ¿y si el hombre, a causa del miedo, empieza a hablarle al león sin parar? Le cuenta su vida y milagros para llegar hasta allí: ‘¡Oh, que fin tan desgraciado! ¡Devorado por una bestia con mal aliento y que no conoce peluquero!’ El hombre no para. Lo aturde tanto que el león, agobiado, confundido, se va. Una resolución con humor.

Esto podría ocurrir con un hombre ante un animal imaginario o un extraterrestre, y en cualquier situación. Como autores, podemos crear una escena realista, que genere inquietud o miedo, y resolverla con humor. El humor es el punto de vista que ilumina la escena. Y es una luz muy propicia para los cuentos infantiles.

Aventuras, humor e imaginación.

El humor, en sus distintas formas, como el absurdo, la ironía, o el disparate, es un recurso presentes en muchos cuentos infantiles. Y la imaginación es una aliada imprescindible del humor. Humor e imaginación van siempre juntas. El humor permite imaginar tramas enredadas, circunstancias imposibles, situaciones irreales que sorprenden a los niños. Encontrar humor en los libros es siempre un hallazgo fascinante, y también en los cuentos infantiles. Y al decir aventuras, para lectores de cinco a ocho y hasta nueve años, no hablamos de escenarios exóticos o lejanos.

Una aventura, en un cuento infantil, puede estar en cualquier parte, desde Júpiter hasta en la bañera. El espíritu aventurero cautiva a los pequeños lectores y está en su ADN. ¿Qué cautiva más que una travesura, una audacia, un secreto difícil de guardar, un ‘peligro inminente’… donde el humor esté presente, como está en la vida? Un cuento infantil es, al fin y al cabo, una aventura. Y una buena aventura, tiene siempre claras pinceladas de humor.

El humor y la imaginación acercan a la lectura.

¿A quién no le gusta reír? El humor da placer, da un punto de vista sorpresivo y abre otros como por arte de magia. Cuando, en un cuento infantil, una resolución es sorpresiva, inesperada, absurda o disparatada, hace patentes, aún sin verlas, las otras opciones. El humor surge de la comparación con lo que lector imagina. ¿Yo que haría ante un león? ¿Correr, volar, hablar también? ¿Sería capaz de ir sola por la sabana? Si me pasara a mí, yo le cantaría canciones….

Usar el humor es saber mirar algo desde más de un punto de vista, por tanto, nos ayuda a mejorar la comprensión lectora, a ser críticos y lúcidos, sin dejar de pasarlo bien. Acercar el sentido del humor a los niños, es ayudarlos a desarrollar la creatividad, la sensibilidad, la imaginación, la inteligencia, el sentido crítico, el sentido común.

Cuando ríe, todo lector se siente inteligente, los niños también, porque ven muchas cosas a partir de una sola. El lector, de forma casi inconsciente, compara, chequea, hace analogías. Y se sorprende y se ríe, se divierte… ¿Por qué? Porque el humor es un espejo que devuelve imágenes distorsionadas, o al menos ‘retocadas’, de nosotros mismos. Pocos recursos hay tan efectivos para acercar a los niños a la lectura.

La gran oportunidad del humor en los cuentos infantiles personalizados.

En los cuentos personalizados hay una gran oportunidad y espacio para el humor. Los peques, lectores imaginativos, activos y con una gran capacidad para ponerse en la piel de los personajes, tienen ahora un incentivo más. Puede llamarse como el personaje, tener el mismo color de pelo, o de ojos… Pero, ¿y si llevo gafas como Harry Potter? Tanto si llega de sorpresa, como si la niña o el niño participan en la personalización del cuento, la personalización es un valor añadido, un juego extra. Y además, ofrece nuevas oportunidades al humor i a la imaginación: esa niña, que se llama como yo, que tiene mi color de pelo, ¿hace lo que yo haría…? La protagonista soy yo…. O simplemente, me gusta llamarme como ella….

Las opciones para el humor, para la ternura, para la aventura, en el cuento infantil personalizado, son muchas. Y si queremos que nuestros hijos lean, no hay duda que un cuento imaginativo que nos haga reír, enternecer y emocionar, a padres e hijos, nos facilitará la tarea. Y hasta la convertirá en un placer compartido.

Descubre más acerca de los cuentos personalizados en nuestro artículo «Cuento infantil personalizado: algo nuevo en la literatura infantil«.